martes, 15 de septiembre de 2009

CARTA DEL SUICIDA

CARTA DEL SUICIDA
GONZALO ROJAS PIZARRO (AGOSTO 1929, CHILE)
Se trata de algo que pasa cada día. ¿ Sara, Michelle, Alicia, Carmen, Helena, Myriam, Liliana, Violeta? . Así era tu nombre cuando te conocí. Tu vivías en la misma ciudad que yo. Un aire especial hizo que cierto día nos encontráramos respirándolo, como algo evidente necesario para nuestra salud. Tu solías mirarme, mientras paseábamos, como a un desconocido. Un desconocido con algo de criminal que a altas horas de la noche, cuando todos duermen en el hogar, penetra por la ventana al cuarto de la señorita que espera a su prometido, por el primer avión de la mañana. El desconocido se presenta a la novia sin grandes excusas, el desconocido es un fantasma simpático que acaba de deslizarse por la corriente del aire hasta el centro de la pieza: “ Vengo por el asunto del collar. UD lo sabe. yo la quiero demasiado. ¿ Que le parece si vamos a bogar por la bahía?.La bahía es un parque de cristal donde crecen extrañas flores, como una cabellera que yo nomás conozco. Son flores aptas para la navegación, esas olas estupendas que se desarrollan en las miradas de un hombre y una mujer, después de cierto relámpago de amor.Aquellos días, tu empezabas a quererme con alguna extrañeza de tu parte. ¿Recuerdas? Así empezó el concierto: mucha luz, un exceso de luz alrededor. Éramos los cómodos espectadores que aplauden desde el palco. Las mareas de la orquesta, subían y bajaban las gradas del escenario, como una variable llamada de luciérnagas y libélulas, y al levantarse los pesados cortinajes, la noche descorría sus encantos. Una hermosa bahía. La música era un precioso espejo navegable. Íbamos de excursión por esas aguas. Su gran capricho era partir en trineo a una velocidad tan libre, que muchas veces mi bella cautiva creyó ser victima del espejismo, al advertir la transfiguración de los trineos en camellos, debido a que las arenas del desierto son mas numerosas que las olas, y allí uno puede dormir sin temor a los naufragios.Ahora bien, lo mas curioso para nosotros, era que con ser espectadores, hacíamos, además los protagonistas. Y no hubiéramos podido responsabilizar a los jardines que pintaban los espejos en la bahía iluminada porque, por precaución, nos habíamos atado con cadenas a las butacas de cristal, para que un probable temporal en el concierto no pudiera volarnos.Pero ¿ Como se explica entonces que estuviésemos viviendo en la realidad y en el sueño? Desde la realidad mirábamos hacia el sueño y era así cuando jugábamos a las escondidas en diversos castillos del amor. Tu preferías uno mas lóbrego que los otros, el castillo ese de sótanos impenetrables. Te gustaba perderte en esos laberintos para que yo bajase gritando a decirte que se había puesto el sol, que la ciudad estaba mas encantadora que nunca. Dime una cosa: ¿ por que quisiste tanto ese castillo parecido a las cavernas encantadas del abismo submarino? ¿ Que embrujo ejerció sobre ti aquel templo encadenado por las olas?¿Por qué esta frivolidad de siempre, aquel, tu implacable silencio? ¡ Ah, tu risa! Era como si me hubiesen flagelado al sol a la vista de muchas mujeres, las bellas muchachas que tanto he amado. Ah, tu sonrisa. Como una citara poco antes de morir, como la cascada que, de súbito, paraliza su curso para convertirse en un llanto con todos los defectos que trae consigo la tempestad. ¡ Ah, tu risa! Como una rosa encima del teclado. En ese piano compuse demasiado delirio para repetírtelo en esta ultima advertencia, advertencia a manera de preludio. No soy un sacrílego del amor. Se trata de algo que pasa cada día. El desconocido suelta su música después de haber dado la vuelta al sol, regala todos sus tesoros, echa a volar el mar, salta por la ventana, y se aleja rápido, olas adentro.No sabes cuanto agradezco este ejercicio de amor y desencanto que tanto tiene que ver con la poesía. En aquel tiempo te llamabas mi amor...


Vamos por la calle, juraría que vamos por la calle, vamos por la calle y el invierno, juraríamos que vamos por la calle y el invierno esta presente en el pavimento. Mar muerto por donde navegan a fantástica rapidez el lujo y la desgracia.Prefiero las calles elegantes para amar. Las vitrinas espléndidas, las señoras en traje de panteras, las esbeltas panteras, OH, también participan un poco de este delirio que tanto adoro.UD va por la calle. UD va conmigo, además UD va colgada de mi brazo. Mire la farmacia de enfrente. Debe saber UD que antes –UD sabe de que antes le hablo- debe saber que antes, cada vez que yo pasaba frente a una farmacia, quería matarme. Quería matarme y pensaba en UD y como UD no aparecía por ningún lado del aire, entraba con violencia a uno de estos establecimientos como el de enfrente y pedía un trago de veneno para soñar con UD El veneno brillaba en el espejo, en el mar del espejo, eso es, el espejo que miraba con piedad.Yo, el condenado a muerte, también miraba sus ojos terribles como si fuesen una lagrima viva. Ahora que he pasado frente a una farmacia he llorado y me he reído a gritos bajo la estatua de mi piel, pero UD no ha visto ¡no! No podría verlo jamás, estas dos gotas suspensas en lo mas alto de mis mejillas y esta dicha que me corona la sien. Pero sus ojos, el vuelo de sus labios, los ojos, los labios de UD, coronan ya para siempre mi cabeza, mi pelo en desorden, y yo estoy feliz.Estoy feliz, esto es una calle, esta es la misma calle por donde veníamos hablando. Luces paralelas. Rápidos automóviles. Me gusta el vestido que luces esta noche. Los árboles son mas altos que nosotros. Mi cigarrillo persiste en quemarme los dedos. Tus ojos persisten en perderme. Yo sigo hablando. Tu sigues riendo. Yo me estrello contra tu sombra, tú me perjudicas esta tarde, lo se. Pero no olvides esto que iba a decir : te quiero. Los árboles también siguen creciendo. Una calle con árboles a la orilla, puede fácilmente llegar a ser un bosque. Yo se muy bien la salida y te quiero.La puerta de tu casa. Tu casa. Mas allá, la mampara de tu casa. ¿ Te gustan las mamparas? ¿Te gusta la sonrisa de la mampara? Yo escucho la sonrisa y toco la melena de la mampara. La mampara sonríe, y al fondo de su boca, veo el mar. Esto es el mar. ¡ Con razón te quiero tanto! .Tu vives en un bosque parado medio a medio del mar. ¿ Cuál es tu pieza? ¡Tu huyes! Tu huyes de mí, tu te llevas el beso que te di en la mampara, tu corres a guardar mi beso en un cofre de mármol, un cofre de sortijas, que sin dudas, has extraído del fondo del océano.El lunes. De pronto, el mar. De pronto yo estoy de pie en la calle, solo otra vez. Y otra vez el pavimento copia mi felicidad escrita en invierno.


Hija del invierno. Lo primero que ame fue tu cabeza, tu pelo, tu pelo que me martiriza como la niebla, como el bosque de mi niñez, como una atmosfera de fuego, como el precipicio mas querido para mis sueños. Tengo tu pelo dedicado a mis ojos, tengo tu pelo dedicado a mis labios, y no debo repetirlo. Elegante cabellera la tuya, en que toco una música para mí, siempre desconocida. Música que quiere volar. Melena que denuncia la tempestad de tu sangre.Arriba, los astros laboriosos prosiguen su trabajo de costumbre. Nosotros los miramos y nunca advertimos que es algo horrible pasarse las noches componiendo jardines de fuego para que se diviertan los astrónomos. Astros amables, yo los invito cordialmente, atención, pierdan un minuto el compás, cierren bien los ojos: Díganme si la ven. ¡Yo tengo una mujer más rápida que ustedes en su conquista magnética, mas relámpago que ustedes, más rápida, mas luz, mas resplandor. Consulten la hora exacta del paso de esta estrella por el cielo de ustedes. A ver quien me lo cuenta todo. Muy bien. Así... muy bien. Mañana discutiremos largo sobre un posible intercambio de nuestro respectivo cielo. Amigo Marte, hoy es tu cumpleaños – tu cumples años todas las semanas- hoy es tu día y debo regalarte mi secreto. Se que la hallas preciosa. Por eso te lo confío: ayer le declare la guerra.-La mujer que va a mi lado eres tu. Hemos cruzado muchas plazas, interminables avenidas y tu eres la mujer que va a mi lado. Alicia ha crecido tanto, que ya no recuerda su excursión por el país de las maravillas. Nelly esta tan feliz desde la muerte de su tutor, pero vive sola y no halla que hacer con la tienda del viejo, y a los que vienen a comprar, le grita: ¡ No hay! ¡No hay! . Jean ha sido muerto a tiros en la calle, pero va a levantarse de su cama de piedra e iremos a recorrer el muelle. Luego vendrá Michel, el pintor, porque a Michel, el pintor, lo salvaron unos osos blancos en el Báltico y ahora vive con ellos cuidando ciertos arrecifes de coral.Eso pensaba yo, observando con atención tus dos ojos. Del uno venís saliendo Michelle, quiero decir Nelly, un poco desmelenada y del otro Alicia, Alicia siempre tímida, heroica siempre Alicia.¿Qué será este castillo en que suena la música? ¿Oyes? ¡ Banderas a todo viento! Yo no se que pueda ocurrir. No hay nadie allí y la música suena sola. Nadie toca la música ¡Dios mío! Y ayer no estaba este palacio a la entrada del parque. Y ayer no estaba el parque, porque no lo visitamos. Caen algunas gotas. ¿ sientes? ¡ El agua nos persigue! Asalta como una manada de lobos nuestra cabezas. ¿ Te gustaría tener lobos domésticos que se comieran las flores? Un gato negro corre alrededor de nosotros. ¡No! Pero no lo tomes en serio. El gato negro es un animal mal educado que mira con excesiva insolencia. ¡ Tu mano izquierda tiene muchos años inscriptos a cuchillo!¿ Dónde estamos mi amor? Di donde. Donde estamos, ¡He hablado tanto, que solo he conseguido extraviarnos, sin decirte lo que te iba a decir.Te quiero. ¿Dónde estamos?¡Niño! Tu que vendes angustias, tu que tienes diez años de miseria inmaculada, precioso mercader de caramelos, dime donde estoy yo, donde esta la mujer que tenia a mi lado. ¡ Es tarde y debo llevarla a su casa! Y ella ríe porque ella sabe el camino y no me abandona porque empieza a llover.Niños, árboles, tranvías, avenidas, estrellas, venid. Venid vosotros. El parque. El parque que construyo mi talento.
Del sueño que te pertenece tanto como mi respiración, del sueño a que a uno lo someten como si fuera un placer, del placer disfrazado de muerte, de este placer vengo resucitando con grandes ganas de morirme, porque las campanas torturantes, me arrancan las sabanas sin piedad y, para incorporarme al día en definitiva, tengo el deber de helarme bajo un torrente blanco especialmente de frío, por donde el agua acaricia a puñaladas mi piel. Entonces, de regreso a Siberia, busco mis ojos, busco mis manos, busco de nuevo el aire y me reúno con todos los animales que soy yo. Bajo corriendo las escaleras, miro el reloj y emprendo el viaje destino de los quehaceres ineludibles.Una hermosa joven acaba de abrir los ojos y esta recostada en su cama que puede ser un barco, que puede ser lo que ella quiera. Cada mañana que ella despierta, los objetos de su alrededor, los muebles por ejemplo, le dicen buenos días, en coro, buenos días hermosa. ¡Y es atan lúgubre el saludo de los pobrecitos condenados a mayor inmovilidad que la de los propios muertos ¡ Las sillas, niñas al fin, se recrean mirándose en los espejos. ! ! ! OH, la exquisita vida de los muebles.Cada mañana asisten al nacimiento de su dueña y la envidia no tiene entrada aquí – esta víbora que se come las estrellas – y aquí todo el mundo es leal a los ojos de la joven y todos lloran su perdida durante el día. Mi amor, yo escucho los insultos que tus indefensos vigilantes profieren en mi honor, yo examino sus rostros deformes ¡pero tan simpáticos ¡ y admiro, la verdad, admiro su capacidad de sufrimiento.Dos pasos antes de recobrar su contacto, mientras tu estas oyendo la orquesta que, a diario, cae de la llave del patio, la gota que conduce el mar hasta nosotros, mientras tu, inclinada sobre la baranda, te despides sonriente de la tierra, yo rompo el aire que protege tu espalda, la guarnición de tus Ángeles desoriento con mis manos y con ellas te aprisiono los párpados. ¿ Quien soy? Ya vamos navegando velozmente y el vaivén nos hace bailar sobre cubierta. ¿Quién soy? Tú lloras pensando muchas cosas absurdas. Quien soy, dime quien soy, y te dejo libre para siempre.Mas tarde, el sol. El sol se levanta tarde a barrer con sus antiguos espejos los paseos públicos. A las doce te saluda el cañón y te presentan armas las fabricas y las iglesias, y nos perdemos entre la multitud.Que esfuerzo debo sostener para seguir viviendo sin tu presencia hasta la noche. Siempre la idéntica llovizna. Siempre las espinas de la lluvia. Siempre los automóviles veloces, siempre los teatros, la salida de los teatros, la muchedumbre siempre, y siempre mis cigarrillos innumerables, los pétalos de humos, y el silencio, tu obstinado silencio que brilla demasiado, mi amor.Hoy no te pareces a nadie y por eso me gustan tus ojos, tus cabellos, tu manera de andar, tu manera de decirme hasta mañana.Cuando de improviso aparece en escena, por una de las calles que cruzamos, mi gran amiga predilecta –la que perdió a su novio – y yo le grito adiós para aproximarla al ámbito de la dicha, tu sonríes, tu conoces lo que quiero, tu sonríes seriamente.Me dejas otro beso al despedirte y yo acaricio y guardo esta ultima joya perdida en el baile del miércoles.


Si yo no fuera conducido por tu sangre resuelta hacia donde voy con este relato interminable, ya muchas veces me habría puesto a llorar de rabia, de rabia y desconsuelo.Era la tarde, bajo la lluvia feroz, a las puertas de la droguería de tan infaustos recuerdos. El sombrero me hacia de maravilla de techumbre y refugio contra las espadas que esta tarde eran mas insistentes que nunca sobre mi cabeza. Tu vendrías a una hora exacta y a esa hora exacta empezamos a resbalar hacia una sala próxima del cinematógrafo. Para salvar una distancia de escasas cuadras, hubimos de exponernos a una muerte instantánea por la ciudad enloquecida. Ingresamos a la noche del cinema felices de habernos vuelto a encontrar. La sala estaba virtualmente vacía. Con un golpe de vista alcance a divisar diez personas a lo sumo. Parecerá imbecil, pero yo narro las cosas que veo a costa de cualquier sacrificio. Era un film absolutamente cretino. Bueno, yo no puedo decir que haya visto este film, sino otro mucho mas interesante al otro lado de tus pupilas. Júpiter, padre de los dioses, abuelo nuestro – los jueves, mi niña, son propiedad de Júpiter – Júpiter miraba desde el centro del balcón con uno de sus ojos, y al reflejarse sobre el lienzo de enfrente, los rayos de este ojo a que me refiero, iba creando una aventura divertida de puro vulgar.Por razón de la temperatura, estabas algo pálida y el frió hacia mas largos tus dedos. Tu melena, en la sombra, se iluminaba a intervalos siempre que cerrabas los ojos.Recuerdo con placer el escándalo que provocaba mi conversación en alta voz, mis furias sin control contra la lluvia y la mala calidad de la cinta.Yo no me explico como es que Júpiter no me retiro su confianza ante tamaño desacato. Porque todos los jueves me va bien y en los vehículos me dan pasajes numerados así: 342.543 o 197.211. Todos suman veintiuno y todo cuanto emprendo me resulta mejor de lo que quiero.Yo recuerdo tus labios y tus ojos con especial cariño desde esa noche del jueves del cinema.Regresamos a la ciudad de la lluvia, y la lluvia seguía su danza y peinaba sus rizos para mejor bailar. En la calle una mujer nos miro con la misma pertinaz insolencia de aquel gato negro. Era ya insoportable y la maldije por estúpida. Me volví para observarla: allí se quedo como una loca convertida en estatua de sal. Tanto arrecio la lluvia que te lo insinué, si mal no recuerdo.No te di. No me diste mi beso. Pero no te lo hecho en cara. Inmediatamente después le arrendé a un árbol sus servicios de locomoción y me vine a merced de la lluvia hasta este cuarto oscuro y mío desde donde, para escribir lo que escribo, debo encender el otro ojo de Júpiter que es muy buena persona.
¿Cuántos astros han volado por encima de nuestras cabezas desde que nos conocemos?. Bajo Marte, te declaré la guerra, bajo Venus – es viernes hoy – el día que me atormenta hasta la desesperación, voy a decírtelo todo. Yo adoro tu cuerpo y me complace mucho tu manera de ser en lo mas intimo. Ayer te hable de un paraíso perdido, eso no tiene importancia. Me gustan tus cabellos, animales dormidos a la sombra de tu inteligencia. Que enervante simpatía tiene esos pelos tuyos dispuestos en bandadas. Quiero ser propietario de tu cabellera y contar cada día los árboles de mis dominios . Por que cada cabello tuyo es pariente de los árboles y de los Ángeles. ¿ Cuántos Ángeles tienes en la cabeza, mi amor?Antes me atropellaba torpemente para decirte: te quiero. Era un tropel magnifico de palabras que, al romperse, se entrechocaban como las olas o escribían extrañas luces en el aire. ¡ Los niños lo dicen tan simple, tan bellamente: mama te quiero!. Los animales, a los animales les basta un ladrido o un relincho. Pero yo estoy condenado por mi propia ironía a la timidez. Tuve una infancia, creo que nunca te lo dije, tuve una infancia hacia adentro torturada por los fantasmas . Tuve una adolescencia agria un tanto helada por los libros y la frivolidad. A los diecisiete años tome un barco en un puerto del sur para encontrarme conmigo mismo en altamar. Jean Arthur Rimbaud y Lautreamont subieron en Valparaíso y nos fuimos hablando muchas cosas. Después ame a las mujeres. ¡ Tú lo sabes bien! Este era el tiempo en que el sol me combatía por fuera y por dentro. Cuantos puertos, cuantas puertas por donde salía la música a recibirme. Hoy es viernes y te quiero mas que a toda mi vida, viajada y estrellada.Debes advertir una cosa. Yo todo lo digo para que aprendas a despreciarme. Ojo conmigo. Ojo conmigo. Unos de mis mejores placeres ha sido siempre, perderme en la ciudad; o perderme cerrando los ojos. Cierro los ojos y veo Paris. Son las siete de la tarde y me dirijo hacia una calle en que pienso un día vivir. Hay una luz en uno de los cuartos de mi próximo departamento. Se esta muriendo un hombre de mas de veinte años. Con la mayor tranquilidad pide a su hermana le sea enviado ese relato a la muchacha que él quería y para quien ha escrito toda la noche anterior. Pero alguien va subiendo por la escalera. Son pasos de mujer. ¿Quién es Ud.? Ah perdón. Creí estar en Paris cuidando un amigo que se iba a morir.¿ Donde vamos? Te propongo un café de estudiantes. Oye, no quiero que me olvides. El café sirve para conversar acerca de las personas que nos rodean. No me gusta esa niña de enfrente. Fuma demasiado y no sabe fumar ¿un cigarrillo? No, no lo creo. En fin, todo queda al arbitrio de tu corazón, incluso esto: el viernes, día de la muerte te adoro mas allá del océano de la muerte.


El amor no pudo permitir que llegaras tarde a tu casa. Debes irte en unos minutos más. Hemos venido a la estación tal como hubiéramos podido ir al cine, al parque, al café. Pero hoy debíamos venir a la estación ¿no te parece? Sino ¿cómo hubieras podido haber tomado el tren camino de tu casa?. El tren partirá dentro de poco. Estamos sentados en un banco de madera. La gente grita mucho para decirte hasta luego, la gente idiota, yo vengo a despedirte y me como las palabras y me devoro las lagrimas. Tu, mas hermosa que nunca, te miras al espejo. Ahora si mi amor, eres el mas bello relámpago de mi vida, mi estrella de gala. Se que te pierdo después de esto, y estoy feliz. Ambos miramos con insistencia el anden. Mas allá de esa puerta se van los trenes. Por allí entraremos juntos la ultima vez.Si alguien fuera de ti, llega a leer esto que escribo a duras penas, jamás podrá entender que, sin conflicto alguno, yo me resigne a perderte. Nadie sabe lo que soy. Yo no soy un poeta y por eso escribo mal e insulto a los pájaros románticos que se estrellan contra la jaula de vidrio. Yo te pierdo, tu me pierdes porque el azar así lo dispuso y seria un crimen inútil traicionar la marcha de los acontecimientos. El azar me trajo una niña de grandes ojos alucinados y hermosa cabellera. Yo se la devuelvo en un tren que parte dentro de dos minutos. Ambos miramos con insistencia el reloj.Adiós mi amor, yo estoy de pie en la niebla de los trenes y tu inolvidable cabeza, tu inteligencia de siempre me mira detrás de los vidrios. Vuelvo al asiento en que estuvimos antes y el reloj del anden se esta riendo de mi. ¡Mama, el reloj del anden se esta riendo de mí!



Anoche trate de dormir, pero fue en vano. Me levante entonces y me puse a escribir las cosas ocurridas hace exactamente una semana. Reconstruí los hechos con el espanto de un criminal y con plena conciencia y frialdad, trate de ubicarme otra vez en el espacio y el tiempo.Yo no me explico, yo no me explico como es que la gente se enamora. Yo no me explico francamente.Salí a respirar el aire de la terraza y fui a acostarme de nuevo. No pude. Eche a correr todas las llaves del agua para imaginar la lluvia. Inútil te veía conmigo en el cinema. Entonces, decide escribir, escribir hasta que viniese el sueño. Pero el sueño no vino hasta que hube compuesto esta semana de sueño y delirio.Lunes, el marMartes, un parqueMiércoles, las joyasJueves, el cineViernes, el amorSábado, tu cabeza contra los vidriosDomingo, el collar de la felicidad que estuvo a punto de ahorcarme.Pero estas cosas para ti, mi bella novia de gala, tienen contornos diversos. Esto no debes olvidar jamás: te quiero demasiado para amarte.Antes, cada vez que me gustaba una mujer, pensaba en el hijo que podría perpetuarse. Hoy, miro con el mayor desprecio del mundo el porvenir de mi sangre.Cuando te cases, amiga inolvidable, voy a regalarte este collar de perlas pulidas por mi inteligencia desgraciada. Será, para ese entonces un bonito regalo de bodas.


Lastima que deba explicar mi estrella, la parte mejor de mi inteligencia a quienes nada de esto importe. Mi estrella echa sus rayos negros sobre los objetos del amor. Esta demás el sol para los ciegos.Pero Ud. mi bella cautiva, ha de saberlo todo. No sea cosa que se pierda en el bosque encantado. Fácil me hubiera sido aplicar el relámpago de mi revolver, a sus sienes coronadas de trémulos latidos. El beso del revolver consiste en un relámpago. Habría destruido de una vez, y para siempre, la ciudad maravillosa que alberga su cabeza, la ciudad escondida bajo su pelo, esos jardines de Ninive que construí para mis horas de fastidio. Yo prepare mi revolver, en medio de una ceremonia complicada. Me vestí de negro. Salí a la calle, consulte los ojos de todas las mujeres de sus edad. Ellas iban de compras, ellas iban a la especial de los cines. Ellas me miraban como a un antiguo compañero de colegio. Yo era el peor alumno de la clase. El poeta es un niño malo que sabe los secretos que ignora toda su familia. Ellas, a las mujeres de su edad, me preguntaban por Ud. “ La he perdido de vista”, respondí. “ Es una ilusión óptica”. “ Las invito a un espectáculo”. Entonces, guarde el revolver en el bolsillo del corazón y puse en marcha el crimen.¿Dónde esta? Le pregunte a los astros. Cuento esto como una linda curiosidad: un árbol de estatura regular, con una excelente voluntad, vino en mi ayuda, perdió su puesto en la plaza y cruzo la calle sin interrumpir el trafico para darme la noticia. Alarma general de los transeúntes. ¿Cómo un árbol puede traer un mensaje por sus propios pasos? ¿Quién es ese joven príncipe vestido de negro, que tiene a su servicio los árboles y los astros?. Era un crepúsculo adorable. Entre al patio del manicomio siguiendo siempre el curso natural del amor. Allí estabas con el. ¿Quién es el?. Él estaba a tu lado. El escucha tu pulso que dobla, que triplica el vértigo de su rapidez a medida que yo me acerco a Uds. dos. El no entiende una palabra de todo esto. Tu, perdón Ud., sufre delirio de persecución. Ud. me ve como un espectro en todas partes. ¡Pero si yo no la sigo! Y o estoy en un bar pensando en Ud., eso si, pero yo no la sigo. Cuando Uds. salieron de nuevo a la calle, yo iba detrás. Cuando Uds. subieron al tranvía, yo me puse al lado de Uds., en el tranvía. El tranvía era una galera que surcaba los mares tan crecidos encima de la ciudad por causa de la espléndida iluminación. Íbamos en la proa y la galera llevaba tres cautivos principales esa tarde. Ud., el y yo. Uds. reían, estaban felices. Yo estaba feliz. ¿Dicha por tres, como escribió un poeta? ¡No! Mi felicidad es la misma de siempre. Yo estaba feliz esa tarde, porque siempre he sido feliz. Tan feliz que confundo un revolver con un lápiz, el arma clave de todos los grandes enigmas de mi vida. Yo baje silbando del carro: fru, fru, fru canción de pluma y seda... Uds. bajaron del tranvía. Yo los vi perderse. No les pude decir adiós. Estaba demasiado feliz.Lastima que deba explicar mi estrella, la parte mejor de mi inteligencia. Mi estrella es la inteligencia que ha llorado todas sus perlas. Mi inteligencia es la estrella que perdió todo el brillo terrible de su risa. Y ya no tiene nada mas que perder.

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